El autoconsumo eléctrico y la transformación del modelo energético

La jornada AUTOCONSUMO ELÉCTRICO, prácticas y requisitos para un desarrollo con éxito, organizada por la Facultad de Derecho de ESADE  Business & Law School (Universitat Ramon Llull) en colaboración con Prat Rubí Advocats, que tuvo lugar el 27 de mayo reunió a unos 70 profesionales de, fundamentalmente, los sectores energético, industrial y legal.
En la primera mesa, moderada por el Dr. Manuel Férez Fernández profesor de Derecho público de la Facultad, la presentación inicial corrió a cargo de Carmen Gimeno, socia del antes mencionado despacho y secretaria general de GEODE, asociación que representa los intereses de empresas de distribución de electricidad y gas de ámbito local.

La ponente expuso los objetivos y conclusiones de la  comunicación de la Comisión Europea de 15 de julio de 2015  que lleva por título “Proveyendo un nuevo trato para los consumidores de energía”. La combinación de generación descentralizada y las opciones de almacenamiento pueden habilitar a los consumidores a llegar a ser sus propios proveedores y gestores de sus necesidades energéticas o de una parte de las mismas y reducir sus facturas de energía.  Esta afirmación del documento se acompaña con la que la generación descentralizada de energía renovable, puede complementar las fuentes de generación centralizada y ayudar a reducir las pérdidas y la congestión de la red, ahorrando costes.


Entre otras recomendaciones de la Comisión, a las que la ponente se refirió, las hay relativas a la estructura de las tarifas y también a la deseable estabilidad regulatoria.
No sorprende que, como se dijo, acertar en el diseño de la tarifa sea una cuestión clave y, a la vez, de gran dificultad en la medida que debería conseguir resultados en campos tan dispares como son:
- fomentar la producción mediante energías renovables y el aumento de la eficiencia energética;

-reflejar el impacto real del auto-consumidor en el sistema, esto es, los costes y ahorros que provoca;

-garantizar unos ingresos suficientes para cubrir los costes de la red (transporte y distribución) y del sistema que incluyen gestión, instalaciones de producción e instrumentos organizativos para dar respuesta a puntas de demanda (pagos por capacidad de generación siempre a punto de entrar en funcionamiento, o pagos a grandes consumidores por disponibilidad a desconectarse de la red, cuando el operador del sistema lo requiera).

Pero si la tarifa es importante, no es menos relevante la estabilidad regulatoria, que pasa por evitar cambios con efectos negativos de carácter retroactivo. También por prever anticipadamente umbrales de capacidad instalada de generación mediante auto-consumo que, una vez alcanzados, habiliten a revisar exenciones en el pago de los costes de red. No es cuestión, como ya ha pasado otras veces con otras medidas de fomento en el sector, de morir de éxito.

Finalmente, a partir de la asunción que el vertido de electricidad a la red por parte de los auto-consumidores se debe remunerar, la Comisión se inclina porque dicha remuneración sea a precio de mercado, posiblemente incorporando las variaciones derivadas del momento exacto de su provisión (el precio no debería ser el mismo en las horas de punta de demanda o en las de bajo consumo).

Por su parte, Irene Bartol que también es socia de Prat Rubí, analizó las previsiones de la Ley 24/2013, del sector eléctrico y del Real Decreto 900/2015, en la materia. En su presentación, la ponente, remarcó que garantizar la sostenibilidad técnica y económica del sistema había sido el objetivo prioritario del citado Real Decreto, con preferencia incluso frente al desarrollo ordenado de la actividad que también, explícitamente, proclama pretender alcanzar.    A continuación, se refirió a las luces y a las sombras de la normativa. En cuanto a las primeras permitir la instalación de sistemas de almacenamiento, así como establecer un régimen simplificado para pequeños consumidores en baja tensión. Entre las segundas, subrayó el sistema de cálculo/imputación de los costes por la energía auto-consumida. Cálculo que de momento no ha conseguido dar con el diseño tarifario que cumpla los objetivos explicitados por la Comisión, antes mencionados. También, del lado de las sombras, la prohibición que varios auto-consumidores compartan instalaciones. Finalmente, se refirió a las diferentes modalidades de auto-consumo reguladas, así como a sus regímenes contractuales  y económicos.

La regulación considerada, como se indicaba en la presentación de la jornada, hay que situarla en un contexto de cambios tecnológicos significativos que con aerogeneradores, calderas de biomasa y placas fotovoltaicas, han acercado la generación eléctrica a empresas y hogares. Junto a los anteriores, los avances en almacenamiento de electricidad permiten empezar a sortear la dificultad de garantizar un suministro permanente con fuentes intermitentes. Todo ello, sin olvidar que la generación mediante renovables facilita cumplir los objetivos del acuerdo de Paris COP21 para limitar el aumento de la temperatura del planeta.

Este cambio tecnológico de enorme magnitud, alentado en parte por esos objetivos ambientales, no opera en el vacío sino que disponemos de una capacidad de generación, transporte y distribución instalada que se ve afectada. A la vez, los modelos de negocio que a un tiempo son fruto y fundamento de esa capacidad instalada también se ven afectados por los cambios citados.

Para tratar de todo ello, la segunda mesa, que tuve el honor de moderar, contó con la participación de cuatro ponentes que aportaban puntos de vista diferentes; pero que a la postre resultarían muy complementarios. Santi Martínez Farrero, director ejecutivo de Estabanell y Pahisa,  distribuidora local que presta servicios a más de 56.000 usuarios con 1500 kilómetros de red propia; José Luis Morán González, director de desarrollo de Negocio de Power and Gas, Siemens; Ricard Jornet Ginestà, empresario de restauración y socio de SOM ENERGIA, cooperativa de energía verde y Robert Navarro Aragay, country representative de Renovables de RWE –una de las grandes “utilities” europeas- España.

La Transición energética, de competición a cooperación, fue el revelador título escogido por Santi Martínez Farrero para su intervención en la que tras introducir a  Estebanell y Pahisa y dar un apunte sobre la transición energética en que estamos inmersos, se refirió a la importancia de la digitalización y a su impacto transformador en los mercados de futuro.
Las dos preguntas claves que planteó y cuya respuesta desarrolló fueron: ¿Cómo compensar la pérdida de densidad energética – que como lego en la materia entendí significa menos cantidad de energía acumulada por unidad de volumen en un punto- ? y ¿Cómo gestionar la incertidumbre asociada al recurso energético renovable?. En su respuesta, planteó cuáles son los cambios que los sistemas de energía requieren para asentar una economía baja en C02. Lo hizo a partir de comentar las tendencias de evolución, los obstáculos inherentes y las soluciones posibles.

En este sentido, subrayó que las tendencias de desarrollo pasan por una generación de electricidad que evoluciona desde un modelo centralizado a otro descentralizado, de fuentes convencionales a renovables y de producción fija a flexible. Mientras que los obstáculos serían la inestabilidad y congestión de la red, así como la volatilidad de los mercados. Finalmente, las soluciones: redes y mercados inteligentes, inspirados por el principio clave de la flexibilidad. En todo ello, es determinante el desarrollo de la digitalización y el consiguiente acceso por parte de los consumidores a datos en tiempo real de sus consumos, que les permitan tomar, con el asesoramiento y la complicidad de las empresas distribuidoras, las decisiones más convenientes para sus intereses.
José Luis Morán, por su parte, tras comenzar su intervención con una presentación de la organización de SIEMENES  -más de 650.000 empleados en todo el mundo- y de su portafolio de generación distribuida, expuso los conceptos básicos de la cogeneración de alta eficiencia  y de sistemas de almacenamiento. A continuación se refirió al período de transición en la Red que estamos viviendo desde redes centralizadas y unidireccionales hacia sistemas de balance bidireccionales más modernos y eficientes. Para concluir, comentó que ya a fecha de hoy disponemos de tecnología de sistemas inteligentes de gestión distribuida de energía. Por tanto, dedujimos que la expansión de este nuevo paradigma de producción y distribución de energía está más condicionada por las políticas públicas que se impulsen y la regulación resultante que se adopte que por el marco tecnológico, pese a la constante evolución y perfeccionamiento de éste.
Ricard Jornet articuló su presentación a partir del proyecto empresarial de un restaurante sostenible, Lasal del Varador, en el que se combinan cuatro elementos: arquitectura bioclimática, comida ecológica, eficiencia energética y energías renovables, así como, finalmente, reciclaje. Tras exponer las fases de desarrollo del mismo, concluyó con una lista de ocho razones para apostar por la sostenibilidad:
- Ahorrar en la factura energética;
-  reducir la dependencia energética;
-  reducir las emisiones de C02;
-  contaminar menos;
-  dar trabajo a proveedores locales;
-  ser más competitivos una vez amortizada la inversión;
-  mejorar la imagen corporativa;
-  Y, finalmente, evitar la salida de divisas para comprar combustibles fuera del país.
El último de los ponentes en intervenir, Robert Navarro, también compartió los datos básicos de  la empresa de la que es representante, RWE -273 billones de KW/h producidos y 16 millones de clientes en electricidad- para, a continuación, orientar su presentación a partir del denominado “Trilema energético” que intenta dar respuesta satisfactoria a las dimensiones de competitividad, seguridad y sostenibilidad.
Tras referirse a los factores de entorno que identificó como la urgencia ante el cambio climático, la presión antinuclear, la disrupción tecnológica y la digitalización creciente, expuso el origen y las dimensiones (industrial, política y energética) de la transición energética alemana Energiewende,  así como sus objetivos: la reducción de los gases de efecto invernadero, la eficiencia energética y la transición ordenada a un nuevo mix energético (a raíz de la decisión adoptada de desconexión nuclear). Identificado el entorno, enunció esquemáticamente los tres elementos claves de la formulación estratégica RWE (2016), que son:
-Adaptación al nuevo entorno: de la producción al servicio. Trusted partner .
-La innovación como eje, no como complemento.
- Una nueva división/ organización del negocio, para poner el acento en aquello que es estratégico.
Ambas mesas fueron seguidas de un amplio y vivo debate en el que, entre los participantes y los ponentes se trataron cuestiones como:
- la dudosa legalidad de la prohibición de agregar instalaciones de varios auto-consumidores, incorporada en el RD 900/2015, teniendo en cuenta que desde la transposición de la Directiva 96/92 EC, las leyes reguladoras del sector eléctrico establecen la liberalización de las actividades de generación;
- la necesaria previsión del tratamiento de los residuos cuando las instalaciones fotovoltaicas lleguen al final de su vida útil;
- la prohibición, insólita en otros estados miembros, que un ciudadano en su condición de usuario autorice el acceso de una tercera persona a sus propios datos de consumo, disponibles gracias a los “contadores inteligentes”. Prohibición que le impide obtener el adecuado asesoramiento para adoptar las decisiones más convenientes y, a la vez, frena la aparición  y desarrollo de nuevos modelos de negocio en este paradigma colaborativo emergente;
-o, finalmente, que la regulación examinada hay que ponerla en el contexto de un sistema eléctrico, el español, que se caracteriza hasta ahora por una gran centralización de la toma de decisiones relativas a los costes del sistema.
Como apunte final, la coincidencia sustancial de todos los ponentes que una transformación como la que estamos viviendo no hay regulación que pueda detenerla.  Que exige la adaptación de todos los agentes que intervienen, consumidores y proveedores, y que el poder público debe favorecer fórmulas inteligentes para sacar el máximo partido de sus potencialidades en términos ambientales, así como de seguridad, calidad y economía del suministro.

 

Enric R.Bartlett Castellà. Profesor de Derecho Público. ESADE Business&Law School (Universitat Ramon Llull)

 

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