Archivo del Julio, 2013

Snowden, sin falsas indignaciones

Prevengo de antemano. Mis ideas pueden no gustar a más de uno. A mí Snowden no me parece un personaje ejemplar. Ni defensor de las libertades, ni persona íntegra. Edward Snowden es un joven aventurero. Ha sido agente de la CIA, luego ha trabajado para la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos, y ahora estaba subcontratado en una labor para dicho órgano de la administración estadounidense. Ha explicado al “The Guardian” –el periódico del laborismo británico- que los Estados Unidos revisan millones de mensajes intercambiados en el mundo. De países enemigos y aliados. Tras esta entrevista, ha huido de Hawaii a Hong Kong, y luego a Moscú. Temiendo que su revelación –claramente una traición a los ojos de Estados Unidos- sea allí juzgada rigurosamente, busca un país enemigo del suyo donde tenga premio ser un espía con material para pintar a los Estados Unidos como el mal en la Tierra. Ha pedido asilo a varias decenas de Estados y los más izquierdistas le han dicho que lo acogen con los brazos abiertos.

A mí me sorprende que haya alguien que no supiera que los mensajes electrónicos son repasados por programas que buscan palabras clave, y que los servicios de inteligencia espían. ¿Qué esperaban? ¿Una notificación previa por correo postal? Sé que los españoles espiábamos en 1989 las comunicaciones de la marina de guerra marroquí y recuerdo que no hace tanto los franceses (no los españoles) encontraron en estos barridos de mensajes a los paquistaníes que, viviendo en Barcelona desde los 70, seguían sin hablar español –aún menos catalán- y pretendían poner bombas en el metro. Read the rest of this entry »

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Cuando el Derecho no tiene derecho

“¿Y quién te ha dicho a ti que yo quiero que conduzcas por mí?”. El contexto de esta frase puede parecer simpático, incluso divertido, pero a mi entender es un ejemplo de algo mucho más profundo e importante, esto es ¿cuándo el Derecho se arroga más competencias de las que puede?

Si entendemos un sistema jurídico como aquel conjunto ordenado de normas necesarias para el correcto funcionamiento de una sociedad, más allá de cuál deba ser su contenido mínimo y de si éste debe adecuarse o no a los estándares morales de la comunidad, cabe preguntarse cuál deba ser el contenido máximo, es decir, hasta dónde puede llegar el Estado.

La capacidad legislativa deriva, en teoría, de una previa cesión de soberanía hecha por cada individuo del pueblo, pues así garantizamos nuestra supervivencia y podemos aspirar a satisfacer otras necesidades menos trascendentes. Así se formó el metafórico concepto del contrato social y así podemos formular los límites del Estado, pues nadie puede hacer más de lo que le ha sido encomendado, se supone. Read the rest of this entry »

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