Investigación y Derecho: no vayamos a llegar a la fiesta cuando los demás ya se han ido

Desde hace un tiempo, en mis conversaciones con otros profesores de Derecho se repiten una serie de términos de los que hace muy pocos años ni siquiera habíamos oído hablar: listas de journals, factores de impacto, indicadores de calidad, sistema de revisores, ces, bes, as y as pluses. Como casi siempre, la academia de Derecho llega tarde a lo que en otros ámbitos de las ciencias naturales y sociales está ya consolidado: un sistema para evaluar con cierta objetividad las contribuciones científicas y asegurarse de que una cosa a veces tan etérea como la investigación no se convierte en un campi qui pugui.

Sin embargo, como casi todo en la vida, una buena idea llevada hasta el extremo puede resultar contraproducente. Hace poco tuve la oportunidad de participar en la (muy interesante) VIII Jornada de Recerca de Esade, donde entre otros (muy interesantes) temas se habló sobre este. Y se dijeron cosas críticas, la verdad, por parte de expertos en Management, en cuyo campo este sistema que ahora queremos imitar los juristas lleva tiempo implantado. Me quedé con la idea, modesta y prudente, de que hay que tener cuidado. Cuidado con que los resultados de la investigación se acaben por valorar sólo cuantitiva y no cualitativamente. Cuidado con que nos admire la categoría de la revista en la que ha logrado publicar nuestro compañero, pero no leamos su artículo ni le preguntemos sobre qué trata. Cuidado con que promovamos siempre un mismo tipo de investigación, marcado por los criterios que determinan las revistas líderes, y cerremos la puerta a contribuciones originales y rompedoras. Cuidado con que el sistema refuerce implícitamente paradigmas que deberíamos discutir. Cuidado con que un día nos demos cuenta de que ni recordamos cuándo fue la última vez que leímos un libro. Cuidado con que investigar se convierta en un instrumento de promoción profesional en vez de en un fin en sí mismo. Cuidado con que nos presionemos tanto con deadlines y targets, que dejemos de disfrutar de esto.

En resumidas cuentas, entre que haya algo y que no haya nada, mejor que haya algo. Es necesario discriminar, más en una época en que las condiciones tecnológicas y otros factores han producido una verdadera incontinencia publicadora (tema, por cierto, para afrontar en otra ocasión). Pero, dicho esto, hay que tener los ojos y los oídos bien abiertos para saber que donde con más seriedad se han aplicado según qué sistemas, estos han demostrado también sus efectos secundarios y están siendo criticados de manera constructiva e inteligente. Desconozco cuál será el resultado de esas críticas, pero desde el ámbito del Derecho sería estúpido ignorarlas. No vayamos a llegar a la fiesta cuando los demás ya se han ido.

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2 Respostes a “Investigación y Derecho: no vayamos a llegar a la fiesta cuando los demás ya se han ido”

  1. E.Bartlett dice:

    Apreciado Cesar:

    Estoy muy de acuerdo con lo que señalas. Puestos a imaginar futuros, me gustaría que nuestras contribuciones desde la Facultad contribuyeran, ni que fuera muy modestamente, a apoyar una transformación social en términos de mayor justicia. Como sostuve en Deusto, en el Congreso UNIJES, pueden tomarse medidas que refuerzen la democracia en lugar de dar más alas a la plutocracia. El Derecho es uno de los caminos para conseguirlo.
    Cordialmente,

    Enric R.Bartlett

  2. Una ilustración histórica de rabiosa actualidad sobre estos problemas. Cuando Higgs (el del bosón) intentó publicar su teoría allá por los años 60, su artículo fue inicialmente rechazado por los editores de la revista científica a la que lo mandó. Al parecer, los editores alegaron que carecía de relevancia científica.