Archivo del Junio, 2012

El Congreso aprueba las enmiendas del Senado a la Ley de Acceso

Ahora sí que ya parece definitivo: en la sesión de ayer día 28 de junio de 2012, el Congreso de los Diputados aprobó, por 316 votos a favor y 3 abstenciones, las enmiendas que introdujo el Senado a la Ley de Acceso.

Puede consultarse el texto en este enlace  (sólo hay las páginas de interés y el texto no relevante a estos efectos está tachado en rojo).

Quedamos a la espera de la publicación en el BOE.

Máster en Abogacía, Uncategorized | , , , Permalink

El Senado mantiene las enmiendas a la Ley de Acceso

El 26 de junio de 2012 se publicaron las enmiendas del Senado al Proyecto de Ley de mediación en asuntos civiles y mercantiles, manteniendo las enmiendas que el Congreso de los Diputados introdujo a la Ley de Acceso.

Puede consultarse el texto en este enlace

Máster en Abogacía | , , , Permalink

Cláusulas Grises; el caso Leegin

En ocasiones, una buena idea triunfa en cualquier lugar, aunque algunas veces no es posible adaptarla, bien sea por razones culturales, ideológicas, legales, sistemáticas, etc. En el ámbito jurídico, ello se plasma en los dos grandes modelos vigentes, el Common Law frente al Civil Law.
La llamada Sherman Act supuso la positivización de la jurisprudencia reiterada de la Supreme Court en materia de Antitrust. Con ella, el legislador norte-americano tan solamente pretendía aclarar todas las dudas interpretativas en ese campo de estudio, pues no era imprescindible su redacción, al tener las resoluciones judiciales en EE.UU. fuerza de Ley. Esta es una gran diferencia con el sistema español, en el que la necesidad de norma escrita aprobada por el Parlamento supone la ralentización en la adaptación social y una cierta limitación a la justicia y la equidad.
El homólogo a la Act of July 2, 1980 (Sherman Act) para el territorio español es la Ley 15/2007 de Defensa de la Competencia (LDC). Gran parte de la regulación coincide, y en el caso que nos ocupa (Leegin Creative Leather Productions Inc. vs PSKS, Inc.) la filosofía de ambas leyes era la misma. El artículo 1.1.a de la LDC prohíbe “todo acuerdo, decisión o recomendación colectiva, o práctica concertada o conscientemente paralela, que tenga por objeto, produzca o pueda producir el efecto de impedir, restringir o falsear la competencia en todo o parte del mercado nacional y, en particular, la fijación, de forma directa o indirecta, de precios o de otras condiciones comerciales o de servicio”; en definitiva, prohíbe la fijación de precios mínimos en todas sus vertientes. En los casos que puedan ofender la competencia, las Cortes americanas prohibirán las susodichas conductas cuando o bien estén seguras “beyond any reasonable doubt” que los efectos son mayormente anticompetitivos y capaces de dañar el mercado, o bien cuando se encuentren ante una conducta en la que aplique la “per se rule”, el sinónimo inglés de las cláusulas negras.
La regla general es la aplicación de la “rule of reason”. Únicamente en las situaciones netamente dañinas y cuya solución haya sido siempre la prohibición, siempre que se trate de una “naked restraint” (entiéndase así que el acto afecta directamente a la competencia, y no lo hace de forma limitada en espacio y territorio, pues entonces sería una “ancillary restraint” no prohibida per se) entrará en juego la “per se rule”. Resulta entonces que la “price fixation” es en ambos sistemas una cláusula negra.
Sin embargo, la idea de la razonabilidad está tan arraigada en el pensamiento jurídico norteamericano que en el reciente caso Leegin Creative Leather Productions, Inc. Vs PSKS, Inc., se rompió con el tradicional uso de la regla per se en casos de fijación de precios establecido con Dr. Miles Medical Co. Vs John D. Park & Sons Co. Leegin, dedicada a la peletería, impuso precios mínimos a sus detallistas, so pena de cesar en la venta de sus productos en sus establecimientos en caso de no seguir dicha recomendación. La Supreme Court encontró razones suficientes para creer que estos pactos verticales podían resultar procompetitivos, basándose en estudios económicos, pues:
1. Estimula la competencia inter-brand: se promueve la venta de diferentes marcas de un mismo producto.
2. Reduce la competencia intra-brand: el usuario podrá adquirir el mismo bien por el mismo precio en un lado o en otro.
3. Ayuda a la propia empresa a mejorar su imagen o a seguir un marketing determinado.
4. Facilita la entrada al mercado de nuevos competidores.
Leegin es una sentencia nueva y novedosa. Nueva porque es del 2007, y novedosa por establecer un cambio de 180 grados en la instrucción y resolución de este tipo de casos. Las cuestiones que le surgen a uno al redactar estas líneas son sencillas: ¿debería ser posible en España un poder tan discrecional de los Tribunales sobre la Ley?; ¿Sería buena tal libertad interpretativa?; ¿Sería “lícito” saltarse los largos trámites parlamentarios sometiéndonos al albur de los jueces?; y, finalmente ¿existe alguna otra forma de que las leyes se puedan adaptar tan fácilmente a la realidad social como en los USA, evitándose daños económicos y, a veces, morales?

Actualidad jurídica, Mercantil | , , Permalink

Proyecto de ley modificando la Ley de Acceso

En un post de 5 de junio de 2012 dábamos cuenta del texto remitido al Senado para la aprobación del proyecto de ley de mediación en asuntos civiles y mercantiles (que proviene del RDL 5/2012), y que también modificaba la Ley de Acceso.

Pues bien, en este enlace se puede consultar el proyecto de ley aprobado por la Comisión con competencia legislativa plena, publicado hoy en el Boletín Oficial de las Cortes Generales. La DF 4ª es la que atañe a la modificación de la Ley de Acceso y su texto no ha sufrido variación.

Máster en Abogacía | , , , Permalink

Algunas consideraciones sobre la formación inicial de los abogados en el marco de la Ley de Acceso

Pinchando aquí podéis acceder a un artículo firmado por mi publicado en diariojuridico.com en fecha de hoy.

Máster en Abogacía | , , , Permalink

Videos de la mesa redonda en ESADE sobre acceso a la abogacía

El 1 de junio colgué un post con la noticia de que el día 30 de mayo de 2012 se celebró en ESADE una mesa redonda titulada “La aplicación de la Ley de Acceso a la Abogacía: preguntas y respuestas”, que contó con la participación de representantes de algunos de los despachos de abogados con mayor implantación.

Aquí tenéis el enlace a los videos del acto:

Máster en Abogacía | , , , Permalink

Videos explicativos sobre el Máster en Abogacía de ESADE

En esta ocasión os invito a que deis un paseo por la página web del Máster en Abogacía de ESADE y visionéis los videos que explican determinados aspectos del máster:

  • Explicación general, a cargo de Xavier Felip Arroyo, Director del máster y Abogado.
  • Management for lawyers, según el enfoque de Eugenia Navarro, coordinadora de esta materia en el máster y Directora de los cursos de Management para Abogados de Empresa e Intensive Management for Lawyers.
  • Comunicación profesional, con las explicaciones de Gerard Guiu, responsable de esta materia en el máster, Abogado y Jefe de Gabinete de Presidencia del FC Barcelona.
  • Impresiones sobre los estudiantes y el Máster en Abogacía de ESADE, por Mariona Xicoy, Abogado y Secretaria General de Uría Méndez en Barcelona, y por Araceli Ferré, responsable de reclutamiento de Deloitte Abogados.
  • Metodología seguida en litigación, explicada por Xavier Felip Arroyo, Director del máster y Abogado.
Máster en Abogacía | , , , Permalink

Enmiendas definitivas a la Ley de Acceso

En fecha de hoy, 5 de junio de 2012, el Boletín Oficial de las Cortes Generales (Senado) publica el texto que el Congreso de los Diputados remite al Senado para su aprobación respect5o del proyecto de Ley de mediación en asuntos civiles y mercantiles (que proviene del RDL 5/2012); en cuya DF 4ª se modifica la Ley de Acceso en el siguiente sentido:

  1. Los títulos profesionales de abogado y procurador de los tribunales serán expedidos por el Ministerio de Justicia.
  2. Los licenciados en derecho con título posterior a 31 de octubre de 2011 están totalmente exentos del sistema de acceso que regula la Ley 34/2006, siempre que se colegien dentro de los dos años siguientes al momento en que se encuentren en condiciones de solicitar la expedición de su título.
  3. También quedan exentos quienes a 31 de octubre de 2011 hubieren solicitado la homologación de su título extranjero al de licenciado en Derecho, siempre que se colegien dentro de los dos años siguientes al momento en que obtengan dicha homologación.
  4. Los licenciados o graduados en derecho con título anterior a 31 de octubre de 2011 o que estén en condiciones de solicitar su expedición antes de esa fecha, y que no estuvieren comprendidos en los apartados 1 y 2 de la DT única de la Ley 34/2006, dispondrán hasta el 31 de octubre de 2013 para colegiarse si que se les exija el nuevo sistema de acceso.

Puede consultarse el texto íntegro en: http://www.senado.es/legis10/publicaciones/pdf/senado/bocg/BOCG_D_10_64_502.PDF

Máster en Abogacía | , , , Permalink

De Estrasburgo a Madrid a través de diferentes roles en “mootcourts” (1988 -2011)

De Estrasburgo a Madrid a través de diferentes roles en “mootcourts” (1988 -2011)

En mi cuarto año de carrera, en 1988, participé en el concurso René Cassin. Era una simulación de un pleito ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos con un complejo caso de abusos por parte de un Estado. Las principales dificultades estaban en la forma y en la materia. Era en francés, y los escritos de demanda y contestación debían estar en ese idioma que aún hoy no domino, y la fase oral –ante un tribunal de expertos, en la sede del propio Tribunal real, contra universidades de otros países- resultó ser muy real e intimidante. Yo sólo era suplente de un equipo de 7, en que cuatro acusábamos al Estado que vulneraba los derechos humanos,  y otros tres lo defendían. Pero habría sido capaz de improvisar algo cuando uno del equipo, de la mitad defensora del Estado, se desmayó en pleno alegato, y atrajo la atención del propio Secretario General del Consejo de Europa (en aquel entonces, Marcelino Oreja Aguirre) que bajó a interesarse por su salud.

Otro de mi equipo no sabía francés y ante la viuda de René Cassin (el francés que redactó con otros la Declaración Universal  de Derechos Humanos) logró disimular con unos “oui, oui” muy seguros su absoluta incomprensión de lo que aquella venerable dama le comentaba en las pausas de la competición. Mi francés era malo, pero sabía de qué iba el caso y me había impregnado de jurisprudencia del Tribunal –que no había apenas visto en mis asignaturas ordinarias-, en un esfuerzo bastante autónomo en que un estudiante de doctorado  –ahora catedrático- debía supervisarnos, pero que en realidad nos dejó a nuestro aire o nos abandonó a nuestra suerte. Quedamos cuartos de 12 universidades, frente a la universidad de Estrasburgo-que se grababan en vídeo en ensayos semanales, por lo que nos contaron- que aparte de anfitriona, ganó la competición. Nosotros nunca ensayamos y nos contentamos con lograr que la Universidad de Barcelona nos diera una ayuda para el viaje en tren, con transbordo en Port Bou, en un compartimento de todo el equipo (solos, sin el doctorando que debía ayudarnos, que no volvimos a ver). Inolvidable fue  el tufo del compartimento en el viaje de regreso, en que volvimos cargados de quesos comprados en Estrasburgo. Era como un anticipo del viaje de fin de carrera que haríamos el año siguiente, pero con una excusa académica. No nos cambiaron exámenes ni nos liberaron de ir a clase, pero aprendimos muchísimo y nos lo pasamos “bomba” (como entonces se decía). De aquel equipo, una es ahora directora de relaciones internacionales de la Escuela Judicial tras haber sido vicedecana de la Facultad de Derecho, otro es profesor titular de Derecho Internacional Público en esa misma facultad y director del Instituto de Derechos Humanos y una tercera es funcionaria del Banco Mundial y el que no sabía francés acabó en el ayuntamiento de Barcelona.

Años después descubrí  que a esas competiciones entre equipos de estudiantes de universidades de otros países  viviendo un caso imaginario como si fuera real se denominan “mootcourts”. Un juicio simulado, pero no bufo, porque no se busca ironizar sino poner en práctica los conocimientos jurídicos con las habilidades que luego necesitarán en la vida de jurista. Con ello, acaban redescubriendo lo que aprendieron y profundizando hasta extremos insospechados en casos que, en una primera lectura, parecen sencillos. Una de las aptitudes de todo jurista –a mi juicio- es comprender que nada es lo que en principio parece, y las posturas más insospechadas acaban siendo defendibles si se las estudia con ganas.

En el 2006 otro “mootcourt” se cruzó en mi vida. El de un pleito ante el Órgano de Solución de Controversias de la OMC, organizado por la European Law Student Association o ELSA. Una alumna aventajada  de ESADE –que ahora está en Berlín haciendo el doctorado en Derecho Penal Internacional  con una beca de “La Caixa”- logró crear un equipo con otros tres estudiantes y me pidió que les ayudara en la preparación de de los escritos y de las fases orales. Dado que el Dr. Montañà tiene una tesis sobre la OMC-la Organización Mundial del Comercio- , y dado que a la OMC sólo se dedica una hora en el curso de Derecho Internacional Público que ambos impartimos –con el conocido caso Shochu de muestra inolvidable- , tuvimos que hacer sesiones de profundización, de ensayo, de redacción de las demandas y contestación del pleito entre dos Estados imaginarios.  Pocas, por lo que supe después. Pero en aquel momento no había interiorizado aún el papel de “coach” o entrenador del equipo. Al menos, no desaparecí como había hecho aquel doctorando en 1988, ofrecí todo mi escaso saber al equipo, y todo el tiempo de que dispuse. Con un espíritu parecido al que tenía yo en 1988, el equipo se fue a Roma. Yo les acompañé tras un extraño viaje desde Zúrich a Nápoles –donde inicialmente era la ronda europea- en avión “low cost” y luego en tren nocturno hasta las afueras de Roma, al centro de alto rendimiento deportivo donde pernoctamos. Nos eliminaron rápido y acabamos haciendo turismo por el Vaticano y el foro. Pero ellos aprendieron y conocí al novio de entonces de la instigadora del equipo, ahora diputado en el Parlamento de Cataluña.

En el 2008, otra alumna aventajada pidió crear otro equipo para la ronda europea del caso del “mootcourt” de la OMC del 2009, que acabó siendo en Frankfurt del Oder. Lo creamos, vivimos la presión de cumplir los plazos para la remisión de escritos en inglés –que hicimos sin ayuda- y aparte de aprender mucho derecho internacional económico en el proceso, supimos de biocombustibles –era el tema del caso de aquel año- y la instigadora consiguió un novio especialista en esa materia. No ganamos, vivimos la intoxicación alimentaria de otros equipos –las dos vomitonas en el coche, camino de Berlín, serán inolvidables-, y pernoctamos en Polonia, en una residencia de estudiantes al otro lado del río Oder, donde nadie hablaba inglés.

Desde entonces he repetido el papel de profesor encargado (o “coach”) con equipos nuevos de estudiantes de ESADE en otra edición del “mootcourt” de la OMC –en el 2010, sobre medicamentos tradicionales,  acabamos en Helsinki, siempre a mejor, pero nunca ganando, a pesar de que dedicamos más horas en ensayos , en escribir siguiendo las estrictas limitaciones de forma, en aprender más y más derecho de la OMC  –. Ahora competimos en el simulacro de pleito ante el Tribunal Internacional de Justicia, conocido como Jessup. En el 2011 el caso iba  sobre un ataque con aviones no tripulados y este 2012 sobre un golpe de Estado y la intervención humanitaria de una organización regional . Este año hemos llegado a la ronda de exhibición en Washington. Pero siempre podemos hacerlo mejor y como “coach”, con la ayuda de Miquel Montañá y María Boada, intentamos descubrir qué hicimos mal. Qué nos falta para llegar a ser los mejores.  Porque en la ronda española la que daba paso a la de Washington, nos venció por décimas la Universidad Carlos III. Quizá sólo nos falta el aplomo y la seguridad en la exposición de los alumnos de la Carlos III de Madrid.

Lo digo ahora que he pasado al tercer nivel. Había vivido un “mootcourt” como estudiante y luego como profesor que sufría por su equipo de estudiantes. Ahora lo he vivido como árbitro, como parte del tribunal de las semifinales de la IVª Competición Internacional de Arbitraje y Derecho Mercantil, conocida como “MootMadrid”, porque la creadora de este “mootcourt” en español es la Universidad Carlos III con el apoyo de UNCITRAL . 17 universidades participantes, algunas de Francia, Estados Unidos, Costa Rica, El Salvador, etc. y en español, lo que facilita ,muchísimo las cosas.  En la semifinal en la que participé como coárbitro tenía que decidir entre la Universidad Católica de Asunción y la Universidad Carlos III. A las 12.30 del viernes 1º de junio del 2012, en una sala de juntas del despacho Broseta llena de estudiantes, con un coárbitro brasileño (Francisco Pignatta) y presidiendo Mª Mercedes Tarrazón (vocal española de la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional ), aplicando el nuevo reglamento de arbitraje de la CCI, escuchamos las alegaciones de Regenta y de Vetusta. La segunda, representada por el equipo paraguayo, habló primero, por acuerdo previo entre las partes, para discutir la jurisdicción del tribunal. Porque en este “mootcourt” no hay las reglas que en otros son muy estrictas sobre el tiempo que puede hablar cada equipo y los límites formales de las demandas. Asumiendo la flexibilidad y la autonomía de la voluntad de las partes que es consubstancial del arbitraje, éstas habían pactado los plazos y el orden. Aunque no los cumplieron a rajatabla (debían ser 13 minutos para los aspectos formales y otros 13 para el fondo, con 2 más de réplica y dúplica en cada tramo, y hablaron 15 minutos en su alegato principal), el proceso fue rápido y antes de las 14.00 y habíamos acabado. El tribunal se reunió a deliberar.

Vetusta es una constructora de un país imaginario, Cervantia, que acuerda con una fabricante de cemento extranjera –Regenta, de otro país de fantasía, Andina- , mediante un contrato llave en mano, la edificación de una fábrica de cemento por 140 millones de Euros, pagaderos en tres fases, siguiendo los plazos de construcción. Pero antes de terminar el primer plazo descubre unas aguas subterráneas que no había detectado con las pruebas que había realizado, y debe ampliar la cimentación, con un incremento substancial de costes (40 millones de euros). Unos mensajes electrónicos intercambiados entre los encargados de cada empresa eran interpretados por una parte -la constructora- como cumplimiento del artículo del contrato por el que se podía variar éste y por la otra –la propietaria- como simplemente información de lo que ocurría en la obra. Si añadimos huelgas y un entorno social enrarecido (otros 8 millones de euros de ajuste), la obra acaba bloqueada sin acabar y la propietaria ejecuta entonces una garantía a primer requerimiento que la constructora había pedido a su banco a favor de la propietaria, por 40 millones de Euros.  Garantía sometida a las Reglas Uniformes relativas a las Garantías a Primer Requerimiento de la Cámara de Comercio Internacional en vigor, las URDG 758. En ellas (art. 20) se indica que el banco tiene que pagar tras los 5 días que le dan para comprobar los documentos que permiten la ejecución. Aquí eran, o una decisión de un ingeniero consultor ajeno a la obra, o un comité de tres personas para la adjudicación de disputas. La constructora impugnará luego ambos documentos por entender que son nulos por emitidos sin imparcialidad, pero la ordenante los tiene y espera el pago. Sorprendentemente al sexto día un juez de un país distinto del de la sede del banco, ordena su bloqueo, y el banco obedece (en realidad, consultadas varias asesorías jurídicas de bancos españoles, una orden de un juez extranjero recibida por notario se ignora). Los árbitros teníamos que resolver este galimatías tras escuchar las partes.

Durante la audiencia –tres mujeres y un hombre- tuve oportunidad de hacer preguntas para ver la cintura de los “letrados” ante preguntas imprevistas: ¿Está en vigor en Convenio de 1995 de Naciones Unidas sobre Garantías Independientes y Cartas de Crédito Contingente? (el caso aseguraba que ambos Estados eran parte y los escritos utilizaban ese articulado para justificar sus puntos de vista, pero no constaba si el tratado había logrado el mínimo de ratificaciones (5)) La respuesta de la estudiante fue un salto a la piscina evidente. No sabía la respuesta, pero como no debía dudar y sólo había dos opciones, optó por una: “Sí, está en vigor, claro”. Lo está, porque 8 países lo han ratificado, pero ninguno importante, sin contar a Andina y Cervantia. ¿A quién quiere que  dirijamos la orden para levantar el embargo de la garantía? ¿Al banco? ¿Por tanto, hay que incorporarla a este pleito como parte y entonces se convierte en multiparte? “No sería oportuno”, respondió la estudiante, con habilidad. ¿Si querían una medida cautelar, por qué no usaron el nuevo árbitro de emergencia? “porque es opcional” (otra respuesta correcta a pesar del desconcierto de la estudiante ante la pregunta inesperada). Siempre con la extrema cortesía que aprenden como protocolo ante el tribunal: “Muchas gracias por su pregunta, si me acompaña a la página 20 del escrito de demanda verá que la cláusula 18.4 detalla los riesgos del propietario”. A veces, también sorprenden al tribunal en sus explicaciones y debo confesar que las aclaraciones sobre las técnicas geofísicas de la letrada de la demandante –de la Carlos III- fueron las que me hicieron decidir a su favor. Aquello no era derecho, pero aunque era complejo estaba bien explicado, era convincente y lo decía con seguridad.

Quizá deberían haberme recusado como árbitro que podría tener enemistad a la Carlos III porque como universidad ganó a ESADE en el Jessup tres meses antes. Pero no lo hicieron, ni lo sabían, ni yo sabía quién sería el semifinalista. Por otro lado, en el debate del tribunal, expuse el primero mi opinión favorable y acabo siendo unánime. Ganaron esa semifinal por poco y ella acabaría siendo la mejor oradora de la competición. Justa decisión. Pero la Universidad Carlos III acabó arrasando y ganando los premios a mejores escritos de demanda y contestación, y la final –como demandada-. Aquí discrepo, porque me leí su escrito con detalle  y contenía errores que luego exhibí a los ganadores. A mi juicio los de la Universidad de Versalles fueron más convincentes y debían haber ganado el “mootcourt”. Pero el tribunal de la final lo componían una jurista española residente en París –Carmen Núñez Lagos-,otro abogado brasileño (Fernando Marcondes) y el Vicesecretario General de la Corte Internacional de Arbitraje de la CCI, José Ricardo Feris, que lleva muchos años viendo cientos de casos de arbitraje. Seguramente tienen mejor criterio que el mío, y por ello, como en los dictámenes, me someto al suyo.

Además Feris ha vivido en su propia piel ese cambio de papeles en “mootcourts”, porque cuando estudiaba en Nueva York y tenía pelo quedó finalista en uno sobre derecho comunitario –es lo cuarto que se descubre en “google” al poner su nombre-. Por lo que sabe qué supone esa responsabilidad de dar vencedor a un equipo y no a otro. Porque alguien tiene que ganar. Es una competición.

Regresé en avión tras la final, los discursos y las conversaciones en el cóctel final. Descubrí que el mismo que organizaba esta competición, profesor de Mercantil de la Carlos III, era el “coach” del equipo que nos venció por poco en la ronda española del Jessup. Uno de mercantil en un caso de internacional público. Tan curioso como que uno de internacional público estuviera haciendo de árbitro en un caso de mercantil, que era mi caso allí. Regresé con una camiseta de verde pistacho fosforescente que me regalaron los organizadores y que ya sudé al día siguiente corriendo al sol por la playa de Arenys antes de mi primer baño de la temporada. Una camiseta con un montón de bufetes patrocinadores. Una camiseta a añadir a la negra de manga larga –con un único bufete patrocinador- que me trajo de Washington el equipo de ESADE que se fue al Jessup.

Una experiencia nueva que completa el círculo. Una convicción asentada tras las tres vivencias. Los “mootcourts” son una magnífica manera de aprender y quizá el tener una asignatura y créditos dedicado a ello ayuda que la Universidad Carlos III acumule tantas victorias –también ganaron el Vis de Viena, de arbitraje pero en inglés, hace unos años-. Y una añoranza: Qué envidia da ver tanta juventud con talento metiéndose en los casos, gritando de alegría o de desilusión al saber los premiados, asumiendo el rol de persona adulta ante los retos de gente de que van a juzgar su trabajo. “Juventud, divino tesoro”. La mejor forma de experimentar el futuro que les espera. Un futuro que empieza en “mootcourts” y acaba llevando a cada uno a una destacada posición jurídica, como los hechos parecen demostrar.

Jordi Sellarés Serra. Profesor asociado de Derecho Internacional Público- ESADE, y Secretario General del Comité Español de la Cámara de Comercio Internacional.

Arbitraje, Mercantil | Permalink

Opiniones sobre la Ley de Acceso

En esta ocasión os facilito el enlace a un artículo interesante publicado ayer 31/05/2012 por diariojuridico.com con opiniones relevantes sobre la aplicación de la ley de acceso, y que se titula “La Ley de Acceso a la Abogacía, un proceso normativo lento y plagado de incertidumbres”: http://www.diariojuridico.com/especiales-2/la-ley-de-acceso-a-la-abogacia-un-proceso-normativo-lento-y-plagado-de-incertidumbres.html

Máster en Abogacía | , , , Permalink