La Audiencia Nacional aporta algo de cordura al sistema tributario

La reciente sentencia de 12 de diciembre de 2011 de la Audiencia Nacional ha negado la aplicación automática de los recargos por las regularizaciones extemporáneas -pero voluntarias- de los contribuyentes, cuando se infrinja con ello el principio de proporcionalidad y de la buena fe de los contribuyentes.

Como sabemos la norma aplicable en estos casos prevé la posibilidad de que los obligados regularicen voluntariamente su situación fiscal, eximiendo de la imposición de sanciones pero aplicando los llamados “recargos por declaración extemporánea sin requerimiento previo”. A diferencia de las sanciones (respecto de las que se exige la concurrencia del elemento subjetivo en el autor que debe ser acreditado por la Administración), la Administración Tributaria viene imponiendo este tipo de recargos de forma automática, por la mera presentación de la autoliquidación (y de su ingreso) fuera del plazo establecido. Y ello con independencia del motivo de la extemporaneidad. A la Administración le resulta indiferente si el retraso es debido a la pura negligencia del obligado o si es debido a un accidente de tráfico, que por ejemplo, le tenga postrado en la UCI durante un mes. La consecuencia es la misma, la imposición de un recargo automático que se modula en su porcentaje en función del grado de extemporaneidad. Con el ejemplo que acabamos de exponer ya se observa que el sistema adolece de defectos importantes.

La Audiencia Nacional en la sentencia citada declara la improcedencia de la aplicación automática del recargo exigiendo que la Administración analice la voluntariedad del contribuyente en el momento de la regularización extemporánea. En opinión de la Sala los recargos deben ser instrumentos que sirvan para motivar al obligado a regularizar su situación tributaria, y en ningún caso un impedimento de la misma.

La Audiencia reconoce en el caso de autos la buena fe del contribuyente, que regulariza su situación tributaria voluntariamente ahorrando recursos a la AEAT, y declara la improcedencia de los citados recargos por cuanto adolecen de la más esencial proporcionalidad. Se confirma por tanto el principio general de que cabe huir del automatismo y de la desproporción a la hora de aplicar el sistema tributario.

Fernando Javier Triviño Prieto es Profesor asociado de ESADE y abogado Senior de Cuatrecasas

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Sobre F. Javier Triviño

abogado senior de Cuatrecasas. profesor asociado de Esade.
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Una Resposta a “La Audiencia Nacional aporta algo de cordura al sistema tributario”

  1. Carles Joan dice:

    Hola,

    sigo tus comentarios en este blog y siempre aprendo algo nuevo. te animo a seguir escribiendo. un saludo